El Mindfulness se compone de muchísimos elementos, técnicas y herramientas que te ayudan a vivir el presente y disfrutarlo plenamente. Algunas acciones que todos conocemos son mindfulness, pero no las llevamos a la práctica. Hoy aquí vamos a entender cómo es que podemos usarlas para vivir mejor.

Mindfulness o Atención Plena es simplemente atender lo que ocurre en este momento; aprende a soltar todos esos sentimientos que nos atan al pasado o que nos anticipan a un futuro que aún no ocurre. Ese es el principal objetivo que el Mindfulness nos quiere enseñar: a vivir en plenitud en el presente.

Existen algunas actitudes o acciones que podemos -y debemos- aplicar y vivir cada día para hacerlo con todal plenitud y verdadera libertad.

Aceptación

Esto definitivamente no se trata de resignarse, sino más entender que las cosas son como son y como tienen que pasar. Aceptar lo que sucede sin querer cambiarlo, sin resistirse. Simplemente las cosas suceden de cierta manera y sí ya estás ahí, es porque no podías hacer otra cosa para que pasara lo contrario. Así que fluye, no te luches y acepta.

Soltar

El deseo de sobrevivir nos aferra; así sea a cosas, personas, sentimientos, situaciones, momentos fugaces… Lo que sea con tal de evitar sentirse mal y perder esos momentos de felicidad o seguridad que nos brindan estas falsas sensaciones cuando nos aferramos.

Debemos entender que nada permanece y que esas cosas a las que nos aferramos pensando que seremos felices, solamente nos causan infelicidad. Esa fuerza nos desgasta, drena nuestra energía y no nos permiten avanzar manteniéndonos con miedo de lo que sucede en el exterior.

La meditación es una técnica que nos ayuda a soltar muchas cosas: preocupación, miedo, deseo, etc. Con ella se aprende a ir y venir entre las emociones, pero sin esa necesidad de retenerlas o evitarlas.

No juzgar

Como seres humanos nos la pasamos pensando, pero para ordenar nuestros pensamientos categorizamos las cosas que vemos y procesamos: etiquetamos, clasificamos y calificamos, entre otras cosas. Esos son los llamados juicios de valor: bonito o feo, bueno o malo, justo o injusto… Estos juicios desvirtúan la realidad y encasillan nuestras creencias y visión sobre el mundo y lo que hay en él.

La atención plena nos permite observar la realidad y lo que hay en ella sin juzgar, sin tomar partido hacia un lado y nos permite abrirnos a la vastedad de la realidad tal como es. Esto nos permite hacer elecciones más conscientes y adaptadas a la verdad.

Curiosidad

El Mindfulness requiere curiosidad en todo momento; se seamos capaces de ver las cosas como si fuera por primera vez: como niños descubriendo el mundo. Aunque vivir de esta manera requiere “desaprender” muchas cosas, como los juicios, precisamente.

Para vivir con atención plena, es necesario sentir que cada momento es único.

Compasión

Otra característica importante del Mindfulness es la compasión entendida como un amor incondicional a nosotros mismos y a los demás. Ser capaces de entendernos, aceptarnos y querernos tal cual y al hacer esto, tener la capacidad de hacerlo con el prójimo.

Para poder amar a los demás, primero debemos aprender a amarnos a nosotros mismos. Debemos aprender a escucharnos para aprender a escuchar a los demás.

Ser capaz de adquirir estas actitudes no es cosa que ocurra de un día a otro, es necesaria la práctica y ser plenamente conscientes de que necesitamos hacer pausas y observar la vida, lo que nos ocurre para poder sorprendernos, pero sobre todo, vivir en el presente sin ataduras y con total libertad de alma, cuerpo y pensamiento.

 

 

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