Hemos hablado de la higiene del sueño, pero, ¿higiene mental? También existe y aplican los mismos principios que en la otra; un conjunto de actividades, hábitos o tareas que se realizan para mantener en un estado óptimo nuestra mente y emociones.

La higiene mental no quiere decir que con ella solamente se previenen padecimientos o comportamientos, también mediante ella se pueden abordar estrategias que equilibren la salud mental de cualquier personas con o sin parecimientos.

El bienestar psicológico no depende enteramente de la persona, no se nace con eso; se forma con el paso del tiempo y en el contexto en el que se vive. Nuestro equilibrio mental y emocional también depende del entorno y cómo nos transforma. Así que la higiene mental es el equilbrio entre lo que está en nuestra cabeza y lo que en realidad sucede, lo que esperamos y lo que hay en este momento.

Ahora bien, la higiene mental si bien no depende únicamente de una persona, es ella misma la que debe empezar a ser consciente de sus emociones para encontrar este camino hacia el cuidado mental y emocional. Los siguientes consejos son importantes para empezar a crear hábitos que sean saludables no sólo al cuerpo, sino a la mente:

  1. Cubrir la necesidades básicas. Comer, dormir y descansar son prioridades en el bienestar físico y mental. El lo primero que debemos tener en cuenta para lograr el equilibrio mental.
  2. Cuida tu autoestima. Para lograr una autoestima saludable es indispensable lograr el autonococimiento y así lograr la aceptación. El momento en el que cualquier ser humano se acepta como es, logra la autoestima. Lo importante es mantenerla y cuidarla de quienes no aportan nada.
  3. Aprender a manejar expectativas a través de objetivos concetros. Para evitar desilusiones que lleven a tristeza y se puedan complicar, lo mejor es aprender a no desmotivarnos cuando las cosas no salen como queremos, por eso es importante fijar objetivos que se puedan cumplir, que sean muy concretos y que sean a mediano y corto plazo.
  4. Gestionar y canalidad correctamente las emociones. Un hábito fundamental de la higiene mental es gestionar de manera correcta las emociones, es decir, no dejarte llevar por arranques de momento que pueden tener consecuencias a largo plazo, sino identificar la emoción, entenderla y modularla hasta dejarla ir.
  5. Pensar en positivo. Es inevitable pensar cosas negativas, es un tipo de denominador común de los humanos; somos fatalistas y pensamos de más. Sin embargo, podemos bloquear los pensamientos negativos o bien, darnos 5 minutos de fatalismo y soltarlo. El mindfulness es una herramienta funcional para lograr esto.
  6. La vida social es importante. Una de las cosas que nos distingue de los animales, que también somos, pero evolucionados, es que somos seres sociales; necesitamos la compañía y nos ayuda a sentirnos mejor. No podemos vivir totalmente aislados porque así sea una o dos personas, siempre requerimos de alguien para apoyarnos o desahogarnos.
  7. El deporte debe estar presente. Se habla y hemos hablado mucho de la actividad física para mantener la salud del cuerpo y la mente porque la realidad es que sí es una herramienta que no sólo logra resultados físicos y alarga la vida, también ayuda a despejar la mente, la distrae y le ayuda a pensar de manera positiva, no sólo por el simple hecho de hacer una actividad diferente, sino por las hormonas que se generan con ella.

De forma general, estos hábitos, herramientas y estrategias conforman la higiene mental y esta es el camino a una buena salud mental y emocional. Con esta lista puedes determinar los hábitos o actividades que debes incluir en tu rutina personal.

 Higiene mental: qué es, cómo funciona y cómo se mantiene

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