Todos en algún momento hemos tenido algún tipo de catarsis mediante la escritura; así sea por medio de un mensaje de texto, una nota para alguien o incluso un diario. La escritura terapéutica tiene muchos más beneficios de los que podrías creer.

La escritura terapéutica es una práctica de precisamente eso, una forma de terapia que lleva sus beneficios a lugares más lejanos que la propia mente. No sólo sirve para conocer la salud mental de las personas, también es una forma de catalizar emociones negativas o dañinas y fortalecer el cuerpo.

Empecemos con esto: un experimento en la Universidad de Texas; se asignaron 4 grupos de personas, a 3 se les pidió que escribieran un evento traumático en sus vidas por 15 minutos durante 4 días. Al 4to grupo se les solicitó que escribieran sobre un tema trivial.

Después de un seguimiento, los investigadores notaron que quienes escribieron sobre el evento traumático visitaron menos al médico. Es decir, la escritura no sólo sana la mente, sino también al cuerpo.

Además de eventos traumáticos, escribir sobre emociones, pensamientos y situaciones fuertes reduce la carga mental y física para la persona que lo hace.

Aunque no existen pruebas contundentes, al escribir se liberan esas emociones negativas y el cerebro centra sus recursos para aprender mejor. Lo que sí se ha comprobado es que después de escribir se activan las zonas de aprendizaje del cerebro.

La escritura terapéutica puede también mejorar el sistema inmunitario de los pacientes con VIH, asma y artritis. Incluso existen investigaciones que demuestran que esta escritura ayuda a sanar las heridas después de las biopsias.

Para que la escritura terapéutica funcione, no debe ser una repetición de palabras o temas triviales; quien escribe debe contextualizar el significado de las palabras y la manejar en la que canaliza las emociones a través de ella. Es decir, se debe entender lo que intentan decirnos las emociones o pensamientos para asimilarlos y volver las malas situaciones en aprendizajes.

¿Cómo se puede empezar la escritura terapéutica?

Estos son 5 consejos con un extra para intentar dar el salto a la escritura terapéutica y que sea una actividad que además de servir sea divertida:

  1. No se debe forzar. Para que escribir funcione, debe ser algo libre y sin sentirse obligado, por eso no es indispensable hacerlo todos los días. Empezar con 15 minutos entre 3 y 4 días a la semana es un buen comienzo.
  2. Experimenta. No debes tener un estilo en particular. Así narres un cuento o escribas una novela la idea es que encuentres un estilo en el que estés cómodo y en libertad para escribir.
  3. No reescribas. Deja que los pensamientos salgan como sea. La única manera de acceder a ellos y las emociones es si no intentas controlar lo que escribes. Así que no importa la manera o los errores, lo importante es dejar salir lo que quieras expresar.
  4. No leas inmediatamente lo que escribiste. Si las emociones están muy frescas, lo mejor es no leer de inmediato lo que escribiste porque pueden afectarte. Déjalos reposar un tiempo para que no influyan de ningún tipo en lo siguiente.
  5. Encuentra un buen lugar. Para escribir, debes sentirte cómodo y seguro porque el ambiente también puede influir en lo que escribes. Así que busca un lugar donde te sientas a gusto.

Por último, si quieres hacer esto y pasas por un periodo de depresión puedes abrir muchas emociones con las que tal vez no puedas manejar. Es necesario contar con el apoyo adecuado: un especialista que te ayude a encontrar la mejor manera de actuar ante lo que escribes y sientes.

La escritura terapéutica es una de las mejoras maneras de canalizar emociones sin consecuencias negativas y con muchos beneficios para la salud física y mental.

Escritura terapéutica: una realidad para mantener la salud mental

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