Cuando escuchamos la palabra “compasión”, es posible que la confundas con lástima o te de una sensación similar, pero aquí vamos a aprender exactamente qué es la compasión y por qué es necesaria en tu vida.

La compasión, en pocas palabras, proviene de dos términos griegos, uno significa “simpatía” y el otro “sufrir juntos”, por lo que si juntamos ambos, podemos interpretarlos como un sentimiento más fuerte que la empatía: es el impulso de querer aliviar el dolor o sufrimiento ajeno.

En las religión budista la compasión es un sentimiento propio, para e islam, el cristianismo y el judaísmo, la compasión es divina, lo que se conoce como misericordia.

Sin embargo, la compasión suele relacionarse a la vergüenza, la lástima o pena. Incluso podrías conocer o saber de alguien quien replicó “no quiero compasión de los demás” tomándolo como un sentimiento por el que debe sentirse vergüenza cuando en realidad, es todo lo contrario.

Así que nos quedamos con la definición más sencilla y certera: la compasión es un sentimiento en el que queremos aliviar el dolor ajeno. Así de simple.

Aprender qué es este sentimiento y por qué nos sirve para nosotros y los demás tiene como objetivo que seamos más felices y por añadidura, hacemos más felices a los demás.

¿Cómo logramos practicarla y cultivarla para nuestro bien y los que nos rodean? Estos consejs te darán una guía:
  1. Sé empático. Antes de entender la compasión, necesitas entender la empatía que también es una conexión con otras personas por las que sientes cercanía, confianza y te identificas con ellas y sus problemas. Para lograr entender este sentimiento basta que pongas más atención en tus interacciones con los demás cada día, en cómo respondes antes las situaciones que atraviesan los demás, qué sientes y cómo interactuarías con ellos mediante la empatía.
  2. Sé amable. El simple hecho de darle el paso a alguien, ayudar a cargar cosas a un conocido o desconcido, darle una sonrisa a alguien con quien cruces miradas, estás practicando la amabilidad y esta es un hábito que debes practicar diariamente.
  3. Agradece. Cada día cuando te levantes agradece por lo que tienes y lo que no. La compasión también la practicas contigo mismo, así que sé más consciente de tus emociones y por lo que pasas y aprende a agradecer.
  4. Ten compasión con quienes no te caen bien. ¿Qué puedes ganar con ese sentimiento de odio, rencor o enojo que tienes por alguien más? No sabes si esa persona atraviesa un momento difícil y por eso fue grosera, si le dolía algo y por eso se veía enojada. En fin, la idea es que te pongas en los zapatos de alguien más y trates de entender qué puede causar su mala actitud y si vale la pena sentir algo negativo por esas personas.

Puedes practicar estos consejos uno por uno o irlos incorporando todos a tu vida diaria, pero debes comprometerte con realmente hacerlo. Esto no sólo te hará mejorar tu comunicación con los demás y los entenderás mejor, también te hace una mejor persona.

Compasión: un sentimiento incomprendido que debes cultivar

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